Las recientes avalanchas registradas en el nevado Huascarán han encendido una señal de alerta en Áncash. Juan Torres Lázaro, subdirector de Riesgos Asociados a Glaciares del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña, advirtió que estos desprendimientos podrían ser el aviso de un evento de mayor proporción y que el peligro no se concentra únicamente en un punto del nevado, sino en gran parte del macizo. Frente a este escenario, la Gerencia Regional de Gestión del Riesgo de Desastres entregó planes y mapas de evacuación ante un posible aluvión asociado al Huascarán. Los documentos establecen zonas seguras y rutas para distritos de Yungay, como Mancos, Ranrahirca, Matacoto, Shupluy y Yungay, además de Amashca y Tinco, en la provincia de Carhuaz. La advertencia no debe quedar solo en mapas o documentos técnicos. Según el especialista, los gobiernos locales deben trabajar directamente con la población para identificar zonas seguras, conocer rutas de evacuación y realizar ejercicios prácticos. Incluso señaló que hay sectores donde la preparación aún debe mejorar y que algunas áreas podrían ser evaluadas como zonas no mitigables. El reto ahora será comprobar si la información científica se convierte en acciones concretas: señalización visible, simulacros, vigilancia permanente y comunicación clara con las comunidades expuestas. En una zona marcada por antecedentes de desastres naturales, la prevención no puede esperar a que una nueva emergencia confirme lo que las alertas ya vienen advirtiendo.