El ministro de Economía y Finanzas, Elmer Cuba, cuestionó la magnitud que se viene atribuyendo a las inundaciones registradas en Lima Sur tras las lluvias del último fin de semana. Durante una entrevista en Exitosa, el funcionario sostuvo que las precipitaciones y posteriores aniegos también ocurren en otras ciudades del mundo. “Hasta París se inunda, hasta Madrid se inunda. Santiago de Chile, que está acostumbrado a lluvia, se inunda”, señaló. El comentario generó cuestionamientos debido a que, mientras el Gobierno llama a priorizar la protección de la población, en Villa El Salvador se reportan más de 50 familias damnificadas por el ingreso de agua a sus viviendas. Cuba afirmó que la prioridad del Estado debe ser salvar vidas y evitar que las personas pierdan sus casas ante fenómenos asociados al clima. Sin embargo, poco después pidió “no exagerar” por, según sus palabras, “un poco de agua en las rodillas”. La situación plantea una interrogante que trasciende la declaración del ministro: ¿qué tan preparadas están las ciudades de Lima Sur para responder a lluvias que, aunque puedan ser recurrentes en otros lugares, generan daños concretos en zonas vulnerables? La comparación con capitales extranjeras tampoco responde por sí sola a las necesidades de las familias afectadas ni a las medidas de prevención y atención que corresponden a las autoridades. Más allá de la polémica por las declaraciones, el verdadero balance deberá medirse en las acciones adoptadas para atender a los damnificados, recuperar las viviendas afectadas y reducir el riesgo ante nuevas lluvias. Si el objetivo declarado es que nadie pierda su casa por estos fenómenos, serán las obras, la respuesta estatal y los resultados en las zonas afectadas los que tendrán que demostrarlo.