Las cifras oficiales del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef) revelan que 83 personas fueron víctimas de homicidio durante las dos primeras semanas del gobierno de Keiko Fujimori. Del total registrado hasta el 10 de agosto, 63 casos fueron cometidos con armas de fuego y 10 con armas blancas, mientras que en otros casos aún se encuentra pendiente determinar el mecanismo utilizado. La violencia letal mantiene así una presencia significativa en los primeros días de la nueva administración. Además, después del corte del 10 de agosto se reportaron otros siete asesinatos en La Libertad, Lima, Arequipa y Lambayeque, lo que evidencia que el problema de la inseguridad continúa extendiéndose a distintas regiones del país. El registro coloca la seguridad ciudadana entre los principales desafíos que deberá enfrentar el Ejecutivo. Las cifras, por sí solas, no permiten atribuir los homicidios a una política específica del nuevo gobierno, pero sí constituyen un indicador que deberá ser monitoreado para evaluar la evolución de la violencia durante los próximos meses. El desafío para las autoridades será demostrar con resultados concretos que las estrategias anunciadas para combatir el crimen pueden reducir los asesinatos y recuperar la seguridad en las calles. El seguimiento de las cifras de homicidios permitirá medir si las primeras medidas del Gobierno producen cambios reales o si la violencia continúa en ascenso.